Infinity On High, 10 años después: Entrevista a Pete Wentz para Alternative Press | Traducido

Pete Wentz, el bajista de Fall Out Boy, habla sobre la inspiración, la frustración y la recompensa tras el álbum que podría haber acabado con todo.

“Nadie quiere ver a la pequeña banda que tienen reservada en el banquillo volverse gigante.”

Con esta observación empezó en 2007 Pete Wentz su entrevista con AP. Y tenía razón: La gente es protectora con los grupos que le gustan, a veces tan intensamente que no les dejan conseguir la atención y fama que merecen. Por suerte para nosotros, los fans de Fall Out Boy no hicieron eso. Diez años han pasado, y el pequeño cuarteto de Chicago que “tenía posibilidades” ha crecido mucho más, incluso después de un parón de cuatro años, tres álbumes más en los que arriesgaban y un flujo enorme de “haters”. Para celebrar el décimo aniversario de éste álbum, Pete Wentz habló con Mackenzie Hall para revisitar el proceso de creación de Infinity On High y dónde cree él que encaja este álbum en su carrera.

AP: Muchos grupos dicen que no les importa lo que piense la gente al hacer el segundo álbum después de darse a conocer, pero Fall Out Boy parecía uno de los pocos que de verdad no les importaba. ¿Eso surgió al trabajar específicamente en ese álbum o era lo que pensabais en general?

PW: Cuando estábamos escribiendo “This Ain’t A Scene, It’s An Arms Race” intentábamos escribir una canción tipo Justin Timberlake, pero salió muy rara- [Se ríe.] Recuerdo ponérsela a alguien de nuestra discográfica y que nos dijeran, “Mira, si sacáis esto como single, esta va a ser la última vez que vuestro grupo suene en la radio.” Nosotros éramos unos chicos de veintidós años que pensaban, “Wow, esto da mucho miedo”. Pero en cierto modo fue liberador. A nadie le importaba nuestro grupo, excepto a los que nos seguían. A ningún productor ni discográfica. Siempre estuvimos solos, excepto por nuestro público. Vimos la película “Josie And The Pussycats” y decidimos que teníamos que trabajar con quien hubiera hecho la banda sonora. Era punk, proto-pop-punk, pero hecha por alguien que nunca había escuchado punk rock. Su nombre es Babyface e hizo algo increíble.

AP: ¿Qué añadió que podría no haber estado sin él?

PW: La parte “mala” de la cultura de tu estilo de vida y de tu grupo es que todo el mundo compra en los mismos sitios, todo el mundo hace skate y está en un grupo. A veces ayuda tener a alguien que está fuera de esa cultura. Nuestro grupo siempre ha estado a favor de la inclusión y haber traído a alguien que tiene una meta parecida pero que lo lleva a cabo de una forma totalmente diferente fue genial. Eso fue algo muy importante para este álbum: no queríamos estar conectados a “From Under The Cork Tree” o sentir como que teníamos que hacer lo mismo. A veces, eso es lo más difícil cuando eres el único al mando. Así que tener a alguien así, que tiene una perspectiva diferente, fue muy importante.

AP: Tras eso, ¿cómo esperabais que reaccionara la gente cuando terminasteis el cd y cómo fue en realidad?

PW: ¡Es difícil volver ahí! La cultura era tan diferente. Nuestro grupo se hizo muy famoso en la escena underground con “Take This To Your Grave” y luego sacamos “From Under The Cork Tree” y no había ningún tipo de expectación en las cadenas de radio, así que nuestro público nos llevó a TRL. Para entonces, había un hueco para las boybands, no había ninguna, así que nos volvimos la boyband alienígena por defecto. [Se ríe.] Éramos unos chicos que se maquillaban y llevaban pantalones ajustados, y todo el mundo estaba en plan, “¿y estos quiénes son?”. Hubo una repercusión inmediata. Es lo que pasa cuando te haces tan famoso. Sacamos ese álbum, y de muchas formas, hablaba de muchas de estas cosas. El título surgió de una serie de cartas que Van Gogh le escribió a su hermano que hablaban básicamente sobre la idea de que puedes ir tan rápido pero que se puede acabar en cualquier momento. Mucho de ese tiempo fue comprimido. Para mí esa época está borrosa porque pasó todo muy rápido. No hubo tiempo para tener perspectiva. De alguna forma, [Infinity] fue in intento para ganar algo de perspectiva. Ese intento tuvo éxito de alguna manera. Hablamos de ello en “Fame < Infamy”. En esa época, la gente hablaba sobre venderse y cambiar y esas cosas. Por supuesto, hay aspectos de eso que son o blanco o negro, pero hay tanto gris en medio… En el centro del huracán definitivamente eras capaz de sentir eso un poco más. “From Under The Cork Tree” fue completamente antes de todo esto, así que todo lo que hay ahí es antes de que pasara esta ola, mientras que [Infinity On High] es todo lo contrario: señala todo eso porque era en plan “uh, ya no voy solo al centro comercial.” Tratar de juntar los aspectos que han cambiado en tu vida con los que no. Y la idea de que “si yo puedo hacer esto, cualquiera puede.” Definitivamente, siempre queremos incorporar esa idea.

AP: ¿Cuál crees que fue la lección más importante que aprendiste haciendo “Infinity On High”?

PW: Si te soy sincero, aprendí muchas cosas haciendo este álbum. Una de las más importantes fue la perspectiva. Una gran parte fue intentar hablar sobre cosas con las que la gente no se sentiría representada, así que el hecho de que alguien se sintiera representado con esto fue algo muy grande. No sentía ninguna conexión real con la gente excepto con la gente que nos escucha. Así que, que dijeran “este también nos gusta” significó mucho. Éramos estos chicos que no tenían ninguna responsabilidad más que la de llegar a nuestra audiencia. Creo que nos dimos cuenta de que estábamos haciendo este álbum con un montón de cosas que eran diferentes de los anteriores, las cuales habían tenido éxito, así que teníamos miedo. Pero tomamos este camino igualmente. […]

AP: ¿Hay alguna canción que recuerdes como muy fácil o muy difícil de grabar?

PW: Queríamos que Jay Z colaborara en una canción. En ese momento él era el presidente de nuestra discográfica. Nos pusimos en contacto con él en el estudio, no nos contestó y un día que le llamamos nos dijeron que quería que le contáramos lo que queríamos hacer. Estábamos en plan, “¿cómo te diriges a Jay Z? ¿Cómo le llamas?”. [Se ríe.] Realmente fue tan grande y audaz como esperábamos. Le llamamos y pensábamos que nos iba a contestar su manager, pero contestó él en plan “¡qué pasa!”. [Se ríe.] Improvisó unos versos en el inicio de “Thriller”. Lo increíble es que hay tantos versos espontáneos, tantos que no incluimos… Pero [“Thriller”] se hizo con más facilidad que otros de los temas.

AP: ¿Te da algo de vergüenza escuchar ahora Infinity On High?

PW: Me da vergüenza cómo me vestía y sentía en ese momento. Todo el mundo crece y se avergüenza de cosas que hicieron, pero estando en TRL y la Rolling Stone… [Se ríe.] Está todo amplificado. A grandes rasgos, creo que estábamos intentando hacer algo grande y raro a la vez. Hay muchos momentos de vergüenza cuando intentas hacer esas dos cosas a la vez. No suelen estar a la par: grande y raro. Cuando estábamos sacando el álbum tuvimos tres conciertos el mismo día: por la mañana Nueva York, Chicago por la tarde y por la noche LA. Estábamos en un avión enorme y había, en plan, servilletas de Infinity On High. Eso sí que da vergüenza. Era más la era, supongo. Al principio de “Thriller”, Patrick [Stump] y yo susurramos sobre la intro las reseñas que tuvimos de “From Under The Cork Tree”. ¡Solo teníamos a los fans! Nunca llegaron los críticos. Creo que eso es algo que hace la gente de veintidós años, en plan, “¡estas son las reseñas que tuvimos!”, diez años después estoy en plan, “…a lo mejor eso no es necesario.” No es algo que yo haría ahora. Es una captura de ese momento de mi vida, y eso está bien. Es decir, para ese año, así es cómo estaba y cómo me sentía y cómo sonaba la música… y así eran las servilletas del avión. [Se ríe.]

AP: Fall Out Boy ha ganado muchos fans jóvenes después del hiatus. ¿De qué te has dado cuenta al verles interactuar con vuestro material antiguo una vez os descubrieron?

PW: Hasta cierto punto, los antiguos cds existen como, gente que lleva camisetas de Master Of Puppets de Metallica o algo así. La gente interactúa con eso, pero también es otra era. Creo que es una era de la que la gente le gustaría haber formado parte. Pero está guay porque también muchos chicos nos hacen preguntas porque, en el aspecto de sonido, la música ha cambiado mucho. Nuestra música ha cambiado mucho, y es algo que no escondemos. Hablar de esto con los chicos es muy interesante. Cinco años después, la gente está en plan, “¡esta es la canción que realmente se nos quedó!”. Y diez años después, ganas mucha más perspectiva y también ves la perspectiva de los demás. En plan, Kim Kardashian, me pregunto si alguna vez volveremos a hablar con ella. Espero que le vaya bien la vida. [Se ríe.]

AP: ¿Cuáles son las diferencias entre cómo se recuerda Infinity On High y cómo te gustaría a ti que se recordara?

PW: En ese momento yo tenía mucha ansiedad. Estaba muy preocupado por este álbum y quería que explicara quienes éramos, cómo habíamos llegado hasta ahí, y decir que en el fondo seguíamos siendo las mismas personas. Estábamos intentando contextualizar la experiencia. Lo mejor de que hayan pasado diez años es que ya no contextualiza nada de eso. Ahora solo es un álbum, nadie está hablando sobre nuestra posición en los rankings de la MTV. A veces tienes que eliminar todas las conexiones emocionales hacia algo y simplemente apreciarlo, y eso es algo que el tiempo nos ha permitido. Ahora las guitarras suenan antiguas, suena más vintage, mientras que en el momento era una idea futurista, ¡y creo que eso es algo guay! Ahora existe como música.

Entrevista: Mackenzie Hall | Fotos: Pamela Littky

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